El fin de otro Camino
Comencé esta entrada hace más de un mes y nunca la terminé. Por disciplina me obligo a hacerlo ahora aunque no me apetece mucho y quizá nadie la vea.
Pues, en resumen, esta primavera hice por tercera vez los últimos 112 Km hasta Santiago de Compostela. Dos estudiantes graduados coincidieron más o menos conmigo y aunque uno de ellos empezó mucho antes, en días y en kilómetros, terminamos todos el mismo día.
Pasear por los sitios que he recorrido tres años seguidos tiene algo de "deja vu", pero a la misma vez también siempre hay cosas nuevas, por ejemplo, por primera vez vi varios de estos lagartos tan coloridos de cuerpo verde, cabeza azul, lunares negros. Todos con una pinta saludable, gorditos y muy ágiles, me fue difícil conseguir una foto.

Por desgracia entre las cosas nuevas este año me enfrenté por primera vez a otro aspecto de la fauna peregrina: las chinches. Creo que me pillaron en dos sitios diferentes y les ahorro las fotos porque son verdaderamente grotescas, hubo una que me picó en la ceja y causó que se me inflamara todo el ojo y parte de la cara. Lo dicho: grotesco.
Pero a pesar de las cosas desagradables pude disfrutar de las flores y el paisaje gallego a final de la primavera, eso siempre es una delicia. Y entre las cosas nuevas me di cuenta de un letrero que me pareció muy gracioso en Portomarín. No me había fijado en él antes, es un letrero que anuncia el negocio de la familia Yañez, supongo, y anuncia "Muebles / Funeraria / Confecciones / Calzados". Me llamó la atención como puede ocurrir que en un pueblo pequeño una sola familia o un solo negocio termina ocupándose de varias cosas que a veces no tienen nada que ver entre sí.

Otra cosa nueva este año fue que la cuarta Compostelana que obtengo, por primera vez, tiene mi nombre real. Me llamo Lena y ya estoy acostumbrada a que en España con frecuencia me digan "Elena", pero al llegar a Santiago por primera vez resultó que no había equivalente latín para mi nombre. Entonces siempre han buscado una alternativa, creo que tengo una Compostelana que tiene "Maria Magdalena" y otra "Helena". Pero este año la chica que me atendió en la oficina del peregrino ofreció poner mi nombre tal cual, como está en el certificado de nacimiento y como mi madre pretendía que me llamara.
Para terminar quiero agradecer a todos los estudiantes este año; fue interesante, a veces un poco desastre, pero siempre disfruté mucho de trabajar con ellos, y en especial a Kip y a Juanito que me permitieron compartir un poco esta última experiencia con ellos: fue un placer peregrinar con ustedes chicos, ¡Ultrella!


kip tobin dijo
Una entrada que merece la pena estar leída, digo yo.
Para ser honesto (y como ya sabes después de haberlo oído de mi boca unas veces), me hartó un poco todo alrededor del Camino después de volver y investigar, ensayar y escribir unas cuantas bitácoras. Dicho esto, no puedo ni imaginar cómo es para ti, dado que es tu tercer año haciéndolo.
¿A lo mejor cambiarás la ruta en los años que viene para variar un poco para ti?
No vi este sitio de muebles, confecciones, calzadas y además, una funeraria. No hay algo más curioso y sutil a la vez. Al menos el lugar tiene que estar amueblado al techo me imagino y pueden servir dulces durante los funerales, ¿verdad?
Bueno, ya estamos instalados en Guadalajara y, te puedo decir sin ninguna duda que no es España ni de lejos. Más sucio, chillón, caótico, entre otras cosas. Pero tiene su encanto (aunque todavía no sé qué es).
Un fuerte abrazo desde la capital de Jalisco...
Kip
1 Julio 2009 | 10:52 PM