Religión, Nueva Era y cinismo en el Camino
Erika Liebel, en su bitácora del 4 de febrero (http://www.lacoctelera.com/erika_campus-stellae/post/2007/02/04/la-curiosidad-alrededor-del-camino#comentarios) habla un poco sobre la religión, el cinismo que ella misma siente ante las mentiras que se han creado alrededor de Santiago, la manipulación del clero, y también el espiritualismo contemporáneo y de Nueva Era que se ha puesto de moda últimamente. Además de contestar con un comentario, porque me parecen asuntos muy interesantes, creo que este tema se merece que lo mire un poco más y que escriba al respecto. En mi opinión hacer el Camino te aleja de la vida moderna con su velocidad, búsqueda de satisfacción inmediata, miles de gestiones diarias, y crea un cambio radical en tus prioridades. Estas cambian drásticamente porque mientras estás peregrinando tu vida se centra en: 1) andar 2) comer 3) encontrar un sitio adecuando y seguro donde dormir. Cosas tremendamente básicas pero muy importantes hasta para tu supervivencia. Las cosas materiales pierden valor (ver bitácora de Melissa Axelrod del 21 de febrero: http://www.lacoctelera.com/maxelrodcamino/post/2007/02/21/muy-poco-#c1694558) y de pronto se convierten en una carga pesada que llevas en la espalda y que tratas de hacer lo más ligera posible. Empiezas a deshacerte de ellas porque te das cuenta lo poco que valen y que no compensa cargarlas. Pasas horas andando, muchas veces en soledad, incluso aunque hagas el Camino con otra gente (yo recomiendo mucho que se ejercite la soledad y que se esté con uno mismo), y tienes tiempo de pensar, de filosofar, de conocerte mejor a ti mismo, de examinar tus valores básicos de aprender cómo reaccionas ante las situaciones que van surgiendo, sean buenas o malas, sea para ayudar a un extraño o aceptar el favor que te hace y lo que comparte contigo. A veces se complica la vida cuando llueve, cuando un albergue está cerrado o lleno y tienes que seguir andando y estás agotad@, cuando te salen ampollas en los pies y surcos en los hombros por la mochila. Pero la perseverancia, el cumplir tu meta, el ánimo de los otros peregrinos te ayuda a seguir adelante. Y sigues, y te descubres a ti mism@ y lo que eres capaz de hacer. Para mí, que también soy un poco cínica y anticlerical, ése es el gran encuentro espiritual del Camino, el encuentro contigo mismo, con lo más profundo de tu ser.
