El Camino sin guía
¿SIN GUIA!?! En efecto, hay algunos que prefieren hacer el Camino sin antes haber adquirido un libro o guía o mapa o ninguna otra indicación exterior que pueda crear prejuicios o expectativas. Durante mi peregrinaje anterior y mis estudios sobre el Camino he leído y oído todo tipo de historias. De uno que hizo el Camino sin dinero; en cada sitio que paraba se ofrecía para hacer algo de trabajo a cambio de comida o alojamiento. De otro que fue a los sitios de peregrinación más importantes de la cristiandad (Jerusalén, Roma y Santiago). Conocí a dos que venían andando desde Bélgica y hasta llegar a cerca de España habían tenido que dormir en una tienda de campaña que cargaban también con sus mochilas porque no había albergues donde quedarse. De otros que han hecho el Camino de ida y de vuelta como en los viejos tiempos, y otros que lo han hecho descalzos... en fin, que hay gente para todo, y los hay que prefieren salir a caminar sin planificar nada y que el Camino cada día les dé lo que les quiera dar. La verdad que para alguien tan (¿cómo se dice "anal retentive" en español?) como yo la idea de hacer el Camino sin un libro guía práctico es bastante horrorosa y temible, pero precisamente en el Camino aprendí que es un concepto que tiene mucho valor, y más aún para mí porque me enseñó una lección importante y enriquecedora. Aprendí que si estás abierto a lo que te ofrezca el Camino vas a tener experiencias mucho más bonitas y provechosas y agradables que si te lo tomas como una competición o una misión militar en la que hay que cumplir 25 km todos los días, no importe lo que pase. Aprendí a dejar de ponerme metas kilométricas y a usar la guía como una simple fuente de información, especialmente para aprender sobre los lugares por los que iba a pasar o para tener una idea de las posibilidades a las que me enfrentaba. Pero que era mucho más interesante hablar y preguntar a la gente que me encontraba, a los voluntarios que trabajan en los albergues de peregrinos, a otros peregrinos que ya habían hecho el Camino más veces, a las personas mayores que estaban en el parque o la iglesia del pueblo. Ellos te pueden contar cosas mucho más fascinantes que lo que esté escrito en ningún libro y sus consejos también suelen ser muy valiosos. Creo que parte de lo que pasa es que en el Camino uno se desconecta del ajetreo, los quehaceres diarios, la velocidad, los medios de comunicación y tantas otras complicaciones del mundo moderno que la vida se vuelve bastante más sencilla y simple, lo cual te permite vivir y disfrutar de las cosas más básicas de una manera mucho más plena y gratificante. Y ese es el momento en que te das cuenta que hacer el Camino sin guía no es tan dificil ni tan temible como pensabas y comienzas a aceptar con gratitud lo que el Camino te ofrece cada día.


motherbear dijo
Hoy cuando abrí mi bitácora para escribir, vi su comentario. Espero que todo va bien para ti y sus clases de Middlebury. Estoy entusiasmada leer su artículo sobre el Camino de Santiago. Muchas gracias.
8 Febrero 2007 | 12:09 AM