Sí, es verdad, no me gusta nada corregir tareas. Es mucho más divertida la interacción oral con los estudiantes, el estira-y-encoge, el dime-que-te-diré, el debate y la discusión, la retroalimentación inmediata que ocurre en el aula.
Bueno, digo el aula por decir algo, aquí en Middlebury ocurre en el aula, en la terraza del comedor, en el comedor, en los pasillos de las residencias y a veces hasta entrando o saliendo de la ducha. Los profes venimos aquí a pasar el verano dando clases pero también convivimos con los alumnos en residencias, comemos con ellos y por supuesto que compartimos las actividades sociales.
Debido a la intensidad de los estudios se fomenta la actitud de "aquí te pillo, aquí te mato" en lo que se refiere al trabajo académico, a revisar una tarea o un examen, a discutir el tema para un trabajo o una presentación, a hacer preguntas de gramática -eso no está en mi descripción de trabajo, le juro a mis alumnos de cultura-, en fin, a trabajar 27 horas al día para que el aprendizaje sea lo más amplio y profundo y provechoso posible.
Pero tampoco vayan a pensar que es todo duro y doloroso trabajo, las actividades sociales a las que me referí anteriormente son muchas y diversas. Es más, hay que escoger cuidadosamente porque no da tiempo a participar en todas. Y esa es otra razón para odiar la tarea, no me deja tiempo para hacer cosas más divertidas, y además es un rollo... es más, ahora mismo estoy escribiendo en mi bitácora para posponer el corregir las tareas que se acumulan en mi escritorio, en mi cuarto, en mis pesadillas.
Bueno, quizá la palabra odio es un poco fuerte, la verdad es que a veces las tareas son tan interesantes que da gusto. Tengo unos estudiantes muy listos, ocurrentes, imaginativos y se esfuerzan tanto. Me sorprenden con lo rápido que mejoran, me enorgullezco tremendamente de sus bitácoras y me conmueve su entusiasmo por aprender y mejorar. A veces me hacen reír y me fascinan con las cosas que cuentan, las opiniones y argumentos que tan bien expresan con su limitado, pero creciente, vocabulario.
Ahora que lo pienso, tengo tremenda curiosidad por saber sobre qué van a escribir sus trabajos parciales y hoy me entregaron los esquemas. ¿Pero qué hago yo aquí escribiendo cuando tengo cosas tan interesantes que leer? Adiós, me voy a trabajar en las tareas.

POdíamos fundar el club de los "no queremos corregir"...
No os sorprenda que el lunes y martes algún alumno del curso de verano de la UIMP mande comentarios a las bitácoras de vuestros alumnos. Les voy a poner en contacto, a ver si se anima la tarea. ¿Vale?
Sería estupendo, mientras más retroalimentación reciban mis chicos mejor. Particularmente cuando viene de auténticos hispanohablantes, les hace ver que a pesar de su vocabulario limitado se pueden comunicar con la gente.
sois hijos putas